Anican, fundación para niños de bajos recursos con cáncer

Ramsés Díaz León - Corresponsal La Opinión San Cristóbal | 04 de mayo de 2013

La ‘Casa Abrigo’ de la fundación Anican alberga a niños y niñas enfermos de cáncer. La vivienda hoy cuenta con modernos espacios que les brinda comodidad a los pequeños y sus acompañantes.
Cuando Angélica Páez regresó a San Cristóbal de Bogotá, con una especialización en Oncología Infantil, se encontró con una alta incidencia de niños enfermos de cáncer pero sin recursos que le permitieran verter sobre los pequeños, todos los conocimientos que traía del Instituto Colombiano de Cancerología.

Se sintió abatida al ver el desfavorable panorama que tenían los niños enfermos en su ciudad, lo que la llevó a proponerle a su mamá la creación de una fundación que les permitiera acceder a un tratamiento adecuado.

El proceso para combatir el cáncer, además del postoperatorio, requieren de un ambiente pulcro y con una total asepsia. Todo lo contrario a las precarias condiciones que tienen, en su mayoría, los niños que padecen esta enfermedad en San Cristóbal.

“La mayor parte vienen de sectores rurales y carecen hasta de los recursos para pagar los pasajes, y un niño no puede estar solo. Antes de crearse la fundación los pequeños enfermos y sus acompañantes dormían en los pasillos del Hospital Central de San Cristóbal, después de una sesión de quimioterapia”, reconoció Páez.

Esa fue la principal preocupación de la Asociación Andina para Ayuda de Niños con Cáncer (Anican), nacida en junio de 2001. Lograron tarifas especiales con posadas en la ciudad y fue el comienzo de la transformación. Algunos niños eran llevados a la casa de la mamá de la doctora Angélica, que los acogía y atendía como suyos.

Con auxilio de muy pocas empresas privadas y personas generosas, empezaron a consolidar el proyecto; una empresa especializada en rifas les ofreció un porcentaje importante si la obra se hacía en su nombre, y así fueron reuniendo para comprar una casa con más de 60 años de construcción que se ubica en la Unidad Vecinal.

Una vez conseguida la vivienda, Manuel Manzanilla, un arquitecto de la ciudad bien conectado con empresas de construcción, se encargó de adecuarla y entregarla 6 meses después con ambientes agradables y excelentes materiales: pisos de porcelanato, paredes revestidas de materiales modernos que no se pintan sino se lavan, baños cómodos y acabados en madera de calidad para puertas y closets, además de una cocina de verdadero lujo.

La casa tiene dos amplios dormitorios con cuatro camas cada uno, divididos por la mitad para niños y niñas. Poseen muebles y lencería de altísima calidad. La presidenta de la Fundación, Zoila de Páez, sostiene la tesis según la cual “estos niños merecen vivir como han vivido nuestros hijos y viven nuestros nietos”. La casa tiene las condiciones que exigen los cuidados postoperatorios.

La residencia es llamada ‘Casa Abrigo’ y allí pernoctan los pequeños enfermos luego de las sesiones de quimioterapia. Los cuartos tienen aire acondicionado, porque es una exigencia que hacen los especialistas para este tipo de habitaciones; tienen sala de juegos y de televisión para hacer la estadía lo más grata posible. Ahora los pequeños y sus acompañantes no tienen necesidad de dormir en los pasillos del hospital.

Pero la misión de Anican va mucho más allá de la acogida a los niños, pues la fundación corre con todos los gastos para exámenes especializados que conduzcan al diagnóstico preciso, que les permita el tratamiento que deben tener  los pequeños que son operados. Todos los medicamentos requeridos los compra Anican, incluso hacen donaciones al pabellón de niños con cáncer del Hospital Central, y además gestiona en algunos casos el traslado de los menores a Italia, en donde a través de una fundación europea les practican trasplante de médula ósea.

Los exámenes para el diagnóstico los realizan en Caracas y esa pesquisa puede alcanzar un costo de 60.000 bolívares, que salen de las ayudas económicas que recibe la fundación. “Somos felices pidiendo y somos felices comprando la medicina que necesitan los niños”, manifiesta Frank Chacón, un joven empresario que hace aportes importantes y que es un especialista en llegarle al corazón de los donantes.

Anican logró asociarse con una fundación para el trasplante de medula, en Maracaibo, que está funcionando desde hace muchos años y que ha sido puente para enviar los niños enfermos a Italia, en donde les hacen el procedimiento sin ningún costo para la familia del paciente.

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